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Reseña Historica

La modalidad a Distancia en la Facultad de Humanidades

 

Primeros pasos…
Entre las primeras experiencias en la materia, se registra la participación de la Facultad de Humanidades en el Seminario Bilateral Argentino-Español, realizado en Buenos Aires en diciembre de 1983, organizado por el Ministerio de Educación y Justicia, en colaboración con la Rectora de la UNED, Dra. Elisa Pérez Vera, en la coordinación. El propósito ulterior de este seminario consistió en promover la EAD como una alternativa educativa en el pensamiento estratégico de las autoridades del nivel universitario. Se conformaron comisiones regionales para analizar la temática, formular estrategias y proponer alternativas de trabajo. La asistencia a este espacio académico posibilitó, además, que la Secretaria Académica de la U.N.Ca., convocara a un grupo de docentes de la Facultad de Humanidades para informarles las potencialidades y posibilidades de esta modalidad educativa. Posteriormente, dicha facultad concentraría las principales iniciativas en la modalidad. Cabe destacar que, en esta etapa, las acciones y decisiones institucionales estaban concentradas en la Secretaría Académica de la Universidad, pues era incipiente la organización de las Facultades.
Otra de las acciones fundamentales de esta gestión fue la creación de un Consejo de Asesoría Pedagógica, que tuvo vigencia entre los años 1984 y 1988, y la organización de un Seminario-Taller de Educación a Distancia, en 1985, para el cual se convocó a docentes de la Universidad Nacional de Lujan, institución que en ese momento se situaba como una de las universidades pioneras en Educación a Distancia, en el imaginario dominante sobre la EAD. Con este propósito, se integró dicho consejo con representantes de tres Facultades, principalmente: la Facultad de Humanidades, la Facultad de Tecnología y la Facultad de Ciencias Económicas.
En el año 1986, otra iniciativa relevante, liderada por la U.N.Ca., lo constituye la creación del Grupo Regional del NOA de Educación a Distancia, integrado por representantes de las Universidades de Santiago del Estero, de Salta, de Tucumán y de Catamarca. La finalidad primordial de estos encuentros estaba centrada en la formación de los recursos humanos y en la definición de proyecciones sobre la modalidad en la región del noroeste. En esos años también se registra que docentes interesados en la temática participaban de las Jornadas anuales que se realizaban en Buenos Aires y que eran organizadas por la Asociación Argentina de Educación Distancia, en las que tenían destacada actuación la Dra. Marta Mena, como presidenta de dicha Asociación, y la Lic. María Teresa Watson, como secretaria. Colaboraban como disertantes, además de las figuras internacionales convocadas específicamente para cada encuentro, la Dra. Edith Litwin, la Dra. Graciela Carbone, Lic. Mónica Perazzo, entre otras destacadas referentes del campo. Asimismo, un emergente novedoso en estos años es que la EAD se ubicó paulatinamente como un campo de investigación incipiente, cuyas primeras líneas de trabajo se centraron en analizar las posibilidades de implementación de las carreras de EAD en el interior de nuestra provincia, particularmente en los departamentos de Belén, Andalgalá y Santa María, poblaciones que se encuentran a más 300 kilómetros de la ciudad Capital, donde se sitúa físicamente la U.N.Ca. En estos proyectos de investigación se destacan los objetivos y el marco argumentativo, ya que retoman los fundamentos para la creación de la Universidad Nacional de Catamarca, en los que se sostiene como imperativo categórico que esta Universidad debe responder a las necesidades sociales del medio, utilizando todas las posibilidades científicas y técnicas a su alcance. En el caso de esta Unidad Académica, en sus inicios, el imaginario sobre la EAD daba cuenta de asociaciones de esta modalidad con la enseñanza por correspondencia, relegándola a ubicarse como una alternativa que no respondía a los estándares de calidad, propios de la educación convencional [Díaz, Toledo, del Dago, 2010]. La Universidad Nacional de Catamarca, fue creada el 12 de Septiembre de 1972, mediante la Ley 19.831. Desde este encuadre teórico se infirió que las distintas Facultades debían brindar carreras diversificadas con un modelo pedagógico dinámico que apoyaran y acompañaran el desarrollo rural, regional y nacional del país (del Dago, 2008). Asimismo, que esta tarea titánica debía ir acompañada de cambios profundos en su estructura tradicional, orientados a buscar sistemas alternativos de educación, para contribuir al desarrollo personal y social de la población que, por diversas razones, quedaba marginada de la formación universitaria presencial. En este entonces, uno de los principales condicionantes endógenos lo constituía el accionar de la gestión, pues su inacción indicaba la ausencia de decisiones para identificar y contener las acciones aisladas que posibilitaran pensar y definir la EAD como un sistema organizado. En este contexto, se imponía la universidad tradicional, que no ofrecía alternativas de expansión, en la que los propios docentes se posicionaban como detractores, por razones vinculadas con el desconocimiento de las lógicas didácticas de la modalidad, con el temor de perder la fuente laboral, con la incertidumbre ante un cambio que implicaba un modelo pedagógico diferente, entre otros (del Dago, 2008). En esta década, en la que no se registra ninguna experiencia educativa a distancia en la Facultad de Humanidades, las acciones se centraron en la formación de recursos humanos y la consolidación de investigaciones relacionadas con las posibilidades de implementación de ofertas educativas mediante EAD. Hay que destacar que el interés por la modalidad se presentó de manera fluctuante, condicionado, entre otros factores, por el nivel de información y el imaginario sobre la temática que tenían los docentes y las autoridades a cargo de la conducción universitaria.


 

En la década del noventa, a la par del surgimiento de las universidades bimodales, de la creación de la Red Universitaria de Educación a Distancia (RUEDA) y de los primeros pronunciamientos sobre la modalidad en la legislación educativa nacional, se materializan nuevas iniciativas que trascienden la mera empresa formativa. Entre estas acciones, podemos mencionar la designación de representantes para asistir a las reuniones de RUEDA, la realización de Jornadas de capacitación con expositores especialistas, tales como la Dra. Beatriz Fainholc y la Magíster Mónica Perazzo, la implementación de cursos a distancia en el interior de la provincia, la inclusión de la temática de Educación a Distancia en la materia de Seminario Educacional, del Profesorado de Filosofía y Ciencias de la Educación, entre otras. Esta última acción se consolidó apelando a la tan citada “autonomía de cátedra”, es decir, a la capacidad que tienen los docentes como miembros de una organización educativa para decidir y actuar en ella a partir de intereses profesionales y de la comunidad educativa (Usuani, 1999). Este espacio curricular se encuentra actualmente consolidado, por su inclusión en el Plan de Estudios en el Profesorado de Ciencias de la Educación, implementado en 2011. Estos procesos dan cuenta de que los cambios fueron lentos y graduales.
En 1993, un hito importante lo constituye la creación del Departamento de Educación a Distancia en la Facultad de Humanidades, a cargo de la Lic. Silvia del Dago. La principal limitación que tuvo que atravesar esta iniciativa fue la ausencia de un equipo de trabajo, por lo que las principales decisiones se orientaron a establecer contacto con otras universidades y organismos del país. Se destacan entre las acciones de este Departamento, la elaboración de un módulo informativo para la orientación vocacional destinado a alumnos de la escuela secundaria del interior de la provincia; su concreción se logró en coordinación con la Universidad Nacional de La Plata que, por ese entonces, estaba desarrollando un Proyecto de Orientación Vocacional. Otra acción que se registra es el dictado de un curso de Postgrado a Distancia sobre “Estadística Aplicada a la Investigación”, el cual se hizo efectivo por un convenio con la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Nacional de Córdoba. Caracterizaron a esta experiencia la mediación mediante material impreso, las tutorías mensuales presenciales y el examen final presencial. Las más destacadas gestiones estuvieron centradas en la organización de los proyectos para el dictado de cursos a distancia en el interior de la provincia, particularmente en los departamentos de Andalgalá y Belén. En el caso de Andalgalá, este departamento constituía el inicio de un polo de desarrollo económico-minero para toda la provincia y el país, lo que comprometía a la U.N.Ca. a acompañar dicho proceso. La Universidad se veía compelida a ofrecer servicios educativos que retuvieran a los pobladores en su medio, evitando las migraciones a otros centros urbanos. Asumía como una necesidad crear sistemas de educación formal y no formal, destinados a jóvenes y adultos, con orientación humanística y técnica, con distintos niveles de capacitación y formación profesional, con modalidad semi-presencial y a distancia, que respondieran a la demanda laboral del medio. En este contexto, se proyectó un modelo educativo a distancia que convirtiera la Delegación Universitaria de ese departamento en un verdadero centro de asesoramiento, tutorías, producción, almacenamiento y distribución de materiales, manteniendo una dinámica de trabajo acorde con las necesidades de esa población. Otro proyecto organizado en el área es el de Formación y Capacitación Pedagógica para personal de Nivel Medio con modalidad semipresencial, destinado a docentes de las Escuelas de los departamentos Andalgalá, Belén y Pomán. Este proyecto estuvo orientado a brindar formación docente a quienes ocupaban cargos sin contar con las titulaciones y formación pedagógica. Tal es el caso de los ingenieros agrónomos que se desempeñaban en las escuelas agrotécnicas o los técnicos de laboratorios químicos, los bachilleres y peritos mercantiles que estaban a cargo de diferentes cátedras. Esta situación ocasionaba, por un lado, serias dificultades en la orientación y conducción del proceso de enseñanza y de aprendizaje y, por otro, se enfrentaba a la necesidad imperiosa de los profesionales, que se veían impedidos de alcanzar estabilidad laboral por carecer de título docente con formación pedagógica, tal como lo exige la legislación nacional y provincial. Con la implementación de estos cursos a distancia, la Facultad de Humanidades podía llegar a las comunidades del interior que se encontraban dispersas geográficamente, al ofrecerles nuevas alternativas y opciones de formación docente para quienes no tenían acceso a sistemas presenciales de educación. Ninguno de los proyectos descriptos pudo concretarse, debido a limitantes tales como: la falta de disponibilidad edilicia, presupuestaria, recursos materiales y humanos, entre otros factores. Este Departamento de Educación a Distancia se disolvió en el año 1999.


 

Hacia prácticas educativas en la virtualidad
Las experiencias educativas mediante modalidad virtual comenzaron a formarse –en nuestro país– en los últimos años del siglo XX, lo que dio lugar al surgimiento de universidades virtuales, institutos de capacitación virtual, escuelas de enseñanza media virtuales, que desarrollan programas, carreras, cursos, entre otros (Becerra, 2002). Esta modalidad educativa revela un creciente desarrollo, ya que en un estudio realizado sobre la configuración de las dinámicas institucionales en la Facultad de Humanidades de la U.N.Ca en relación con la Educación a Distancia, se detectaron diferentes rasgos en los modos de actuar de los agentes institucionales, lo que posibilitó la siguiente categorización: dinámicas proactivas, dinámicas lentificadas y dinámicas adaptativas mixtas. Estas últimas se caracterizan por un movimiento que permite la innovación en algunos aspectos y, en otros, conservan modos, procesos y prácticas más tradicionales (Toledo y Díaz, 2010). Las propuestas son cada vez más sólidas, amplias y diversificadas, desde espacios de capacitación en el marco de la enseñanza formal e informal, hasta carreras de grado y posgrado (Barberá y Badía, 2005).

El Área de Educación a Distancia vuelve a crearse institucionalmente en el año 2001. Este espacio, que inicialmente se organizó con recursos materiales y humanos reducidos, en la actualidad se define como un Departamento de Educación a Distancia (2018), constituido por un equipo interdisciplinar con especialistas en diseño de materiales, pedagogos, asesores técnicos, entre otros. Este organismo ha implementado, desde mediados de los 2000, diferentes ofertas de formación en posgrados y carrera de grado, mediante modalidad virtual. En la actualidad, la Facultad de Humanidades de la U.N.Ca., cuenta con seminarios de posgrado en el campo de las Ciencias Sociales y las Humanidades, mediante modalidad a distancia, lo que permite articular la formación con los trayectos de las carreras de grado. También ofrece Ciclos de Complementación Curricular, entre los que se cuenta a la carrera de Licenciatura en Educación Especial, mediante modalidad virtual. De este modo se puede advertir que, en el caso de la U.N.Ca., el proceso de virtualización es reciente. Su primera experiencia de una carrera virtual se inicia en el año 2007. Así, esta Facultad, que se ubica en una etapa de transición hacia la tercera fase del proceso de virtualización, incursiona en aquella modalidad con una oferta que se caracteriza, en primer lugar, por plantear la educación como un proceso de (...) intercambios socioculturales que tienen en cuenta el significado de los acontecimientos desde la perspectiva de los que participan en ellos” (Mena 2007:47). Esta concepción de la educación respalda la lógica que caracterizan los procesos de enseñanza y de aprendizaje virtuales. Así, el propósito fundamental que guía la propuesta es el de favorecer un espacio en el que se construya un saber en íntima conexión con un contexto y con un modo de apropiación de la realidad.
En segundo lugar, la organización pedagógico-didáctica, sustentada en los modelos socio-constructivistas (Proyecto Pedagógico de la Carrera, 2006), sitúa a las intervenciones tutoriales y la organización de los materiales como centrales en la optimización del proceso de aprendizaje. En este sentido, las tutorías son modos de acompañamiento del alumno, que favorecen el sentimiento de pertenencia al grupo, por una parte, y la socialización de la información, por la otra. Se diferencian las tareas que debe desempeñar el tutor, en funciones académicas: aquellas tendientes a resolver dudas y situaciones problemáticas, brindar información general y referida a la oferta, realizar un diagnóstico de los alumnos y su seguimiento; funciones orientadoras, entre las que se destacan brindar apoyo, estímulo y orientación a los alumnos, alentar la participación, organizar y coordinar la relaciones de los alumnos entre sí, y con el contenido, proporcionar el material necesario; y las funciones de gestión desde las que se propicia familiarizar a los alumnos con la modalidad y características de la oferta, adaptar los recursos a las necesidades de los estudiantes, organizar las tutorías y el trabajo del tutor (Díaz y Toledo, 2011).
En tercer lugar, en lo referente a lo tecnológico, en la educación a distancia se acentúa el interés en los aportes de las TIC para la creación de un espacio educativo virtual que, entre otros aspectos, favorezca la interacción entre docentes y estudiantes. En ese sentido, constituye una herramienta de comunicación y de distribución de saberes, ofrece espacios para atender, orientar, recibir y evaluar a los participantes y favorece una atención más personalizada que puede ser inmediata o diferida. Por último, la dimensión organizacional-operativa involucra un espacio con profesionales especialistas en múltiples disciplinas que articulan los procesos académicos pedagógicos y técnicos (Toledo, 2011). Hay que destacar que en este proceso de virtualización se distingue la presencia de diferentes dinámicas institucionales que dan cuenta sobre el modo en que la institución asume sus actuaciones, regulaciones y compromisos con relación a la virtualización de sus procesos. Se diferencian dinámicas lentificadas, pro-activas y adaptativas mixtas (Toledo y Díaz, 2009). Las dinámicas pro-activas se manifestaron en el accionar de la gestión, durante la primera etapa de organización de la carrera. La creación del Área de EAD y su institucionalización como Departamento y la provisión de personal son un ejemplo de ello. No obstante, en otras etapas correspondientes a la implementación, la lentitud en la aprobación de las reglamentaciones y en las adecuaciones de la normativa hizo evidente la presencia de dinámicas lentificadas en el orden de la gestión institucional. Las dinámicas adaptativas mixtas se identificaron en la dimensión pedagógica didáctica, específicamente en las prácticas de enseñanza, que se caracterizan por un movimiento que permite la innovación en algunos aspectos y, en otros, conservan modos, procesos y prácticas más tradicionales (Toledo y Díaz, 2009, 2011). En este sentido, el proceso de virtualización ha representado un desafío de mutación paulatina en las diversas dimensiones de la institución.
Para finalizar, este recorrido en el que destacamos hechos, procesos y condicionantes que definen el contexto en el que se desarrollaron y se consolidaron las experiencias en EAD en la Facultad de Humanidades de la U.N.Ca , que el Dpto de EAD no solo logró consolidarse desde el año 2001, sino que en la actualidad proyecta con fuerza sus horizontes formativos e investigativos.